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Donde habita el amor

Me enseñaste un lugar donde todo era fácil, y siempre encontraba paz.

Tus abrazos me reconfortaban y convertían mis lágrimas en aprendizajes vitales.

Tu optimismo marinaba toda idea pesimista, propagando rayos de luz.

Tus consejos me embriagaban de serenidad,. Me asombraba tu sabiduría emocional.

Incluso en pleno incendio, eras capaz de apagar las llamas con un simple bocadillo de jamón.

Me enseñaste un lugar donde primaba el respeto y la necesidad de compartir.

Donde jugar de niña era el lugar más (bonito) seguro donde estar, con Gugú, Delfín, Don Cosquillón y todos esos personajes que inventabas para hacerme la persona más feliz del mundo.

Donde ser yo, siendo tú mi incondicional fan, escuchando desde los inicios mis progresos,
apoyando y motivando (mis proyectos) para que persiguiera mi sueño. 

Un lugar inhóspito sin ti. Donde tu ausencia se convirtió en tortura y con el paso del tiempo,
se transformó en recuerdos que ahora me hacen sentir afortunada.

Te echo de menos. Aún siento tu mano cogiendo la mía, dándole besos pequeños, tiernos,
a todos mis dedos. 

Echo de menos reírme contigo, ser tu pinche en la cocina, nuestras citas en la Plaza del Carmen para comer, fumarme un pitillo a escondidas junto a ti, nuestras conversaciones, tus abrazos sin escapatoria...

Me enseñaste un lugar donde todo parecía fácil, y siempre encontraba paz.

Un lugar que no sale en los mapas, y que debería ser universal. Pues es ese lugar, donde habita el amor.

                                                                                                                                    - marzo 2019

Seguiremos defecando en el 2014

Con la llegada del 2014 se abre nuevo capítulo para las cagadas de nuestros dirigentes. Cagadas no inocentes de decisiones erróneas, sino cagarrutas bien echadas sobre los ciudadanos y ciudadanas que vivimos en, entre y de la mierda que emana por doquier.

A veces ir al baño y defecar produce una sensación gustosa parecida al orgasmo. Y nuestros políticos son los más orgasmizados de todo el planeta. Júntense banqueros, borbones, duques y duquesas, curas, monjas, obispos,arzobispados, diputadas y diputados... follando putadas y llenándonos de hijos bastardos y bárbaros de nombre leyes, normas y reformas "democráticas" de apellido.
Esta gran familia del progreso que defeca en nuestros derechos utilizando la Constitución, la Declaración Universal de Derechos Humanos, los decretos y reales decretos como papel higiénico. Obtura las tuberías del subsuelo, donde los ciudadanos y ciudadanas sobreviven e intentan desatrancar con intentos fallidos. ¿Donde defecamos las personas del subsuelo? Sobre nosotros mismos riendo las gracias de los de arriba, viviendo sus normas y aceptando que el hedor a mierda, sea el hedor de la vida felicitaria que anhelamos, buscamos, perseguimos...

Si, si... ¡qué pesimista, qué radical, que demagoga, que absurda soy! No os quito la razón. Aunque más esperanzadora es mi idea que la de muchos y muchas, cuando digo que del subsuelo se alimentan los de arriba, y que es hora de que subamos a por lo que nos han arrebatado, que es mucho más que el amor cuando se trata de dignidad. ¿Que es el amor si no tienes dignidad?¿Qué es la dignidad en ausencia del amor? Y de más que amor trata todo este enrollo de cesiones y desfalcos morales.

Defecamos en el concepto orinando sobre la esencia, nos secamos diciendo que amamos a numerosas personas. Defecamos encima de la responsabilidad y ahí están los gobernantes tiranos. Defecamos encima de los Derechos Humanos e imperan las religiones. Ahí está el error, si la razón fuera la mano del amor, el mundo sería distinto.

Estamos demasiado contaminados, los desechos acumulados a lo largo de la historia han atrofiado el sentido de nuestra existencia. Ahora esta se concentra en mirarse el ombligo y defecar donde defeca el resto de personas, sin preguntarse por qué la existencia es cómo es. Nos encontramos con nuevos diseños de vida, pensamientos opuestos o divergentes a los existentes ¿y qué hacemos? Defecar de nuevo encima de ellos, porque modificar lo que existe conlleva un gran esfuerzo neuronal y cambio de transmisiones. Construir puentes distintos sin utilizar cemento es llamado "Utopía", y pensar que algún día el ser humano despertará del sueño amargo en el que vive se llama "Ingenuidad". Al igual que un niño o niña, ingenuo, ingenua del mundo en el que desde los inicios toma biberón de diarrea social.

Aceptación de la violencia social como forma de vida natural, adaptación al medio explotado y contaminado, aprobación de la corrupción como instinto añadido en el humano, resignación resolutoria inhumana, defecación atómica de la humanidad sobre la humanidad... En definitiva, sociedades avanzadas que retroceden en su origen de base, evolucionada en atentar contra su misma especie a través de la desigualdad, la injusticia, la doble moral asesinando derechos y libertades, arrebatando la dignidad de las personas que también forman parte del aglomerado Ikea en el que vivimos, convivimos y sobrevivimos (aunque gran parte no lo consigue).

Defecamos sobre el mantillo de las antiguas civilizaciones sin sembrar nuevas semillas. Aramos las mismas tierras de raíces profundas donde a  veces comienzan a nacer hierbas vigorosas, coloridas de fragancias libertarias. Es entonces donde el frío del capital y el poder enraizado por los siglos golpea y marchita todo ápice de "regla de la selva", porque aunque las reglas de sentido común y respeto puedan acercarnos a esa vida felicitaria que anhelamos, preferimos la falsa alegría de que vivir hoy en día ya es un privilegio del cuál debemos estar agradecidos. Agradecidos de que el mantillo donde se construyen las catedrales demócratas y de libertad religiosa, nos ha concedido vivir con el mínimo de derechos que merecemos, ignorando los que nos son inherentes como humanos,  defecando con doble ración sobre mujeres, minorías y personas desfavorecidas.

Vivir, trabajar, crecer, caminar, aprender, amar, morir... con dignidad, se confunde con vivir para trabajar, aprender para producir, caminar para obtener, amar para crecer... después de conseguido esto poder morir con dignidad. Una vez más una montaña de estiércol humeando sobre la dignidad humana. La autonomía se convierte en un ejercicio de no libertad. Amnesia global en gobernarse a sí mismo, ser responsables de nuestras acciones y por lo tanto ser seres libres. Para esta humanidad la dignidad es un derecho ciudadano súbdito del personal que nos maneja y nos extermina con un solo "tiro de la cadena". Mientras en el subsuelo alquilamos, compramos casas creyendo que eso es la emancipación del ser humano, y que llevar una vida productiva económicamente hablando nos da la dignidad. Otro error básico que nos introducen con pañales, ignorando que la dignidad del ser humano es un derecho inviolable y un auténtico ejercicio de libertad y respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás. Ausencia o exceso de esta produce tiranía, esclavitud, desigualdad, injusticia, genocidios, abandonos... Los que poseen exceso de dignidad  se creen con ciertos privilegios para llevar a cabo la tortura atroz sobre los demás mortales.

Amor ¿altruista o egoísta? En mi ignorante opinión, con exceso o ausencia de dignidad claramente egoísta, en su justa medida de dignidad altruista. El amor es una actitud que da paso a los sentimientos, emociones y significados del mismo. Si en nuestra experiencia defecadora la existencia de dignidad es un objetivo a conseguir, el amor será otro objetivo al que conquistar. Aquella experiencia libre de conquistas autónomas, responsables, de respeto y con respeto hacia nosotros mismos indican una dignidad inherente y llevada a cabo con naturalidad, por lo tanto un amor distinto al que se practica hoy en día. ¿Cómo podemos hablar de amor por amar a una pareja, hijos o hermanos si nuestro conjunto sufre y muere de frustración y asaltos constantemente? ¿Acaso hay amores que matan como dice el refrán, o es que cuando se carece de amor sólo importa la vida del opresor?  No confundamos el altruismo egoísta de la religión con el amor en su estado puro, libre y sin leyes restrictivas. El amor no entiende de torturas, guillotinas ni pistolas. El que dice matar por amor a la humanidad, miente o confunde su exceso de dignidad con el amor hacía esta. Como expliqué antes quien se cree con privilegios y actúa de un modo nocivo, es aquel que ha distorsionado con grandeza su dignidad, creciendo y creciendo la misma a consta de la dignidad de los demás.

Si en el subsuelo esperamos a que nos devuelvan la dignidad mientras nos alimentamos de sus ladillas, estamos muy equivocados. No sólo son pobres los que ni siquiera de los restos se pueden alimentar. Las ratas de este planeta terrenal gobiernan los estados, pocos claros quedan ya por no decir ninguno. Nosotros, que no somos ratas pero deseamos llegar a serlo, somos muy pobres en amor y dignidad. Tan en el umbral de la pobreza nos encontramos que no somos ni conscientes de nuestras carencias humanas. Nos produce extraño amor y apego un smartphone, consola, televisión con wifi... sin embargo nos produce rechazo la verdad, el cambio hacia una vida más felicitaria y justa, las protestas y exigencias hacia las ratas... El miedo a lo desconocido es mayor que la violencia conocida. Enfermedades varias y tristeza (no siempre en todos los humanos) la pasividad y la poca conciencia humana que nos rodea.

Las ratas seguirán defecando sobre nosotros, los humanos seguiremos defecando donde nos ordenen, obedeciendo la santa norma de hacernos más ignorantes y deshumanos. Por lo tanto ¿seguiremos defecando en el mismo lugar impuesto desde hace siglos en el 2014? La lucha vista así es una "utopía" porque el ser humano ya no tiene la dignidad mínima para amarse a sí mismo y limpiar de los mortales las ratas fabricantes de valores inmorales que parecen inmortales.





Querido Rey de España


Soy una ciudadana española que no cree en los Reyes Magos ni en la inocencia de los reyes de ningún lugar.

Los políticos más representativos de esta nación dicen que es usted necesario e imprescindible para el progreso de esta joven democracia que tiene la misma edad que yo. Es curioso, porque opino que tuve mucha suerte de vivir en una democracia que hoy no existe.
El pasado se ha descubierto y nos ha mostrado la farsa y el montaje que usted nos hizo creer.
¿Por qué no te callas? Lo transformaría hacía usted de otra manera ¿Por qué no se va? Abdique señor Rey, y con usted llévese a los usurpadores y amantes que viven de las personas que hacen posible que usted viva como un Rey, el pueblo español.

Querido Rey, hace poco un vídeo sobre la familia real se hacía viral por las redes sociales e internet. Un vídeo que titulan algo así como “las verdades de la corona española que en España no quieren que se sepa” y que se ha censurado en este país. Y ya sabe, ese título ha sido como un “bocachancla”. Sale usted muy bien junto a ese elefante y en la foto grupal de familia. Fuera de entrar en el debate moral de esas cacerías de lujo, o en sus escarceos amorosos con princesas… (Sería perder el tiempo) somos conscientes de la educación que usted recibió de dictadores, así que moralmente usted tiene nulidad. Centremos esta carta en pedirle sólo un deseo: ¿Por qué no se va?

Este país que por desgracia se llama así mismo “España de pandereta” gasta millonadas en usted, su familia y su bienestar. En defensa y armamento militar… se lo comento pues usted es el Jefe del Estado, aunque ya lo sabrá. Nosotros, los ciudadanos que le mantenemos a usted y su familia, sabemos que está fuera de la ley, y por lo visto toda su familia también, aunque ahí si que la constitución no dice nada de ser inviolable, supuestamente sus hijas e hijos son ciudadanos como nosotros y nosotras ante la ley. Es cierto que en la práctica somos diferentes, no sólo en la práctica judicial, en la práctica ética también. Ustedes deben leer una biblia distinta, o un Corán diferente. Digo esto por lo mucho que les gusta besar crucifijos, ser la imagen del héroe de España y pecar a lo grande sin ser justiciados. Qué más da, es lo que tiene esta doble moralidad a la que también nos han educado.

Querido Rey, supongo que a sus oídos, ojos y sentidos por los que percibe el mundo, habrá percibido la decadencia política que sufre su nación; se habrá percatado de la tasa de paro que afecta a una parte importante de su país; habrá escuchado los índices de desahucios y las leyes que protegen a los ladrones y desprotegen a las y los obreros; habrá llegado a su nariz el tufo de la baja calidad de vida en la que estamos sumisos, viviendo de pensiones de nuestros abuelos o abuelas (quién tiene la suerte), familias enteras sobreviviendo con lo que usted gasta en pasta de dientes; habrá oído y aprobado con silencio los recortes que se han hecho en sanidad, educación y en todos los ámbitos que competen a la administración pública; sabrá cuántas personas enfermas han dejado de tomar sus medicaciones para poder alimentarse; habrá oído retumbar las víctimas que ya no están entre nosotros, víctimas que no sacan a la luz porque no les interesa; habrá leído en numerosas ocasiones testimonios de su pueblo arruinado y deprimido; habrá visto con sus propios ojos la voz de los ciudadanos y ciudadanas tomando las calles en defensa de estas políticas antisociales, antidemocráticas y en contra de esa constitución por la que juró democracia y cumplimiento. Habrá visto, oído, percibido, atendido… todos los desprecios que vive hoy quién le mantiene a usted y su familia. Estas leyes inconstitucionales que aprueban, por las que el pueblo exige se eximen, deroguen, se extingan en el olvido e incumplimiento; habrá sabido cuál ha sido la respuesta, otra ley anticonstitucional, sancionando al pueblo que se expresa en libertad, pacífica y democráticamente. Tiempos que se parecen más a los tiempos que usted vivió como adolescente aprendiz de su maestro Franco. Ser Rey no es sólo aparentar ante la prensa ser una buena persona, es tener actos que lo demuestren. Usted tiene la capacidad de Sancionar y promulgar las Leyes; Convocar y disolver las Cortes Generales y convocar a elecciones en los términos previstos en la Constitución.; Convocar a referéndum en los casos previstos en la Constitución; Proponer al Congreso de los Diputados el candidato a la presidencia del Gobierno, nombrarlo y cesarlo, en los términos previstos en la Constitución; y un largo etc. Usted sabe que se ha incumplido y se incumple la constitución a la que tanto se aferran cuando les interesa a ustedes la familia real y a los gobiernos de turno. Usted sabe que el pueblo español es sumiso, cobarde y aún vive acostumbrado al servilismo. Usted sabe que la libertad se compra y por ello nos quiere a la mayoría presos de este engaño que es España, patria querida, querida sólo por los que aguantan y aguantan lo que nos echen, despreciada por todos ustedes y por ti, rey de España, el primero.

Querido Rey, ¿recuerda usted la lectura de “El Principito”? Quiero recordarle un capítulo en el cuál este llega a un planeta donde lo habita un Rey, que al ver llegar al Principito exclama “ ¡aquí tenemos un súbdito!”, el protagonista se pregunta cómo puede el monarca haberle reconocido si nunca le había visto, y entonces hace una reflexión muy lúcida “Ignoraba que para los reyes el mundo está muy simplificado. Todos los hombres son súbditos.” En ese mismo reino, donde el monarca se sentía tan orgulloso de por fin ser rey sobre alguien, intenta sobornar con títulos de poder al principito a cambio de que este se quedara en su planeta, así que le sobornó adjudicándole el papel de ministro de justicia. Allí no había a quién juzgar así que el Rey dijo lo siguiente: “Te juzgarás a ti mismo. Es lo más difícil. Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo, que juzgar a los otros. Si consigues juzgarte rectamente es que eres un verdadero sabio”; el principito por supuesto sabía que juzgarse a sí mismo podía hacerlo y que para ello no necesitaba hacerlo en su planeta, pues podía juzgarse en cualquier lugar donde estuviera, así que se marchó extrañado de la manera de ser de las personas mayores, en este caso. Ahora le hago la siguiente pregunta Majestad ¿Usted puede juzgarse a sí mismo rectamente? Si es así ¿qué veredicto o conclusión saca para seguir en el puesto donde está y seguir mintiendo, engañando, sobornando a su país que ha confiado en usted?

Querido Rey, tan sólo soy una súbdita, pero con opinión propia, con algo de sentido común y aunque me formé con la asignatura de ética y por lo tanto no he recibido los valores cristianos, creo y aseguro tener más moralidad que usted, al menos en lo que a mis actos se refiere. Sea consecuente y haga algo por su patria, abdique y váyanse usted y su familia con lo que vinieron, nada. Devuelva lo que no se merecen, hágalo por su dignidad ya que la honestidad no va con usted.

Señor Rey, si quisiera cualquier cosa, podrá encontrarme en el distrito Democracia, calle melancolía s/n. Allí somos ya muchos vecinos y vecinas, que aunque no le escriban a usted directamente, opinan lo mismo. España somos nosotros y nosotras: ciudadanos, ciudadanas. No usted ni los políticos.

Muchas gracias por su atención.

PD: Aún queda una partícula pequeña de libertad de expresión, por ello aprovecho a escribirle antes de que también prohíban las líneas escritas como medio de expresión.

Desnuda ante el Odio

Desnuda ante el odio… El caso de una Mujer de tantas mujeres...

Buenas noches, se susurrában con miradas  entre la multitud.
El ambiente era de asfixia, sudor, luces parpadeantes, música ensordecedora  (pum, pum, pum, pum…) ¡Cuántas cosas parecían tener en común!
Todo lo que él contaba sonaba tan interesante y ella era tan ingenua, que se dejaba sorprender por sus vacías y pedantes palabras.
Aprovechó su debilidad para sentirse poderoso, le tomó como si en principio fuese una niña frágil de porcelana… tonta de ella, confió. La niña porcelanosa se rompió.
Amaneció allí, no se acordaba si mantuvo relaciones sexuales, o no, pero había un preservativo encima del lavabo.
Su apartamento, como tantas veces… una pocilga donde los cerdos como él cuentan historias y apresan a sus víctimas. Ella… una más de no sé cuántas.
Qué desdichado sentimiento le invadió el cuerpo, su rostro de tonos amarillentos y diversos morados… el carmín expandido creando una falsa sonrisa de payasa… Desnuda, frente al espejo, ante el odio y la violencia de un cobarde, de un niño enfermo, de un hombre débil y trastornado…
Brotaban lágrimas en su corazón, desnuda ante el odio…

Soledad y frustración ante la violencia de un ser amoral. Persona haciéndose hombre con la violencia hacia una mujer.
Una vez fue otra mujer. Mujer castigada por una sociedad egoísta e inhumana. Perdió lo que tanto se valora en una sociedad materialista: el trabajo fijo, la pareja fiel, la familia unida, la dignidad como persona... se arrojó al mar de la búsqueda de experiencias que le hicieran feliz, pues no encontraba felicidad alguna fuera de las teclas de su viejo Clavinova. Y sin darse cuenta despertó encerrada entre cuatro paredes con un psicópata llamado hombre cobarde. El cuál le aisló de su familia, sus amigos (los que consideraba amigos y amigas), menospreciada como mujer, insultada y culpabilizada no sólo de sus problemas, alteraciones y trastornos violentos, culpabilizada socialmente por el desconocimiento y la ignorancia de lo que supone enfrentarse a un maltratador. Acusaba de robarle su creatividad cuando ella creaba algo suyo propio. Se puede robar el bolso de alguien, pero ¿cómo robar una idea que no está plasmada en ningún lugar? Obligaba e imponía el sexo cuando él quería, y si no era aceptado se masturbaba en su presencia groseramente. Golpeaba lo que tenía a su alrededor cuando su razón se desvanecía por argumentos concretos, rompía objetos y amenazaba con acusaciones diversas. Utilizaba su maltrato como arma de culpa para que esta mujer de quién hablo mantuviese la boca cerrada. Una gran nube de vergüenza, frustración, tristeza, dolor, sumisión... llevada a cuestas por una mujer que luchaba y lucha por encontrar esa utópica felicidad.

Un día la tormenta que causó el choque de nubes hizo que esta mujer gritara ¡Basta ya! y se diera cuenta del machismo, que no sólo vivía directamente, sino indirectamente por la sociedad. Acudió a la justicia, con pruebas del maltrato psicológico que había sufrido durante largos meses por un hombre cobarde. Al no tener pruebas físicas demostrables como una hospitalización, la justicia decidió que no había sufrido tal maltrato. Siendo una vez más maltratada en esta ocasión por la ley, los jueces y el poder. Como siempre, la violencia se basa en un abuso del poder,  mediante el empleo de la fuerza o superioridad de unos con el objetivo de someter a otros.

Brotaban lágrimas en su corazón, desnuda ante el odio...

Ahora, él danza libremente por las calles sin ser diagnosticado ni tratado como hombre cobarde. Ella en cambio, danza sumisamente por las calles sin reconocerle el derecho a la seguridad. Derecho que garantiza  la Constitución Española  en su artículo 17, el mismo que garantiza que la libertad es un derecho fundamental. La seguridad es uno de los tantos derechos humanos que recoge la Declaración Universal de Derechos Humanos, recogido en el artículo 3. La vida, la libertad y la seguridad son derechos inalienables, nadie nos los tiene que reconocer, conceder... pues estos son inherentes de la condición humana. Quien los vulnera,  los roba incumple y quebranta los derechos humanos despojándonos de nuestra condición humana.

En un mundo donde las reglas han sido creadas por hombres, la mujer aún tiene mucho que luchar y aguantar para ser considerada humana.Una lucha ardua contra las corrientes religiosas, las tradiciones y costumbres, el patriarcado y la familia tradicional y conservadora, contra las propias mujeres y hombres que aceptan la idea de "sexo débil" creyendo que esforzándose al máximo llegarán a ser iguales que los hombres...

No seremos consideradas iguales, como seres humanos, si pretendemos que los derechos que nos son inherentes, nos los deben conceder los hombres.



Diciembre Navidad

Diciembre, una vez más, te repites. Guardas alguna sorpresa, pero eres peor que el ajo o el hedor de un huevo podrido. La única cosa que me gusta de ti, es el día del cumpleaños de mi padre, ese día si es para festejar. Un año más con él, viéndole envejecer, pudiendo aprender de él y con él, eso me maravilla de ti, Diciembre.

Diciembre, llegas con tus galas luminosas, cargado de farsas y alimentado de un consumismo atroz, llamándolo Navidad. Te introduces en las escuelas aún con recortes, en cualquier habitáculo de la televisión, entre las hojas de la prensa escrita, en los carteles de las ciudades, en las pequeñas empresas, en las grandes multinacionales, en las mentes de las personas más desprotegidas, en todas partes. No importa, mires donde mires allí estás con tu Navidad repleto de mensajes contradictorios, los cuáles la sociedad aplaude y abraza.

Diciembre, no te das cuenta de cómo te manipulan, nos manipulan contigo. Ahora hay un nuevo motivo para no ser críticos y no pensar en todo lo acontecido en este país. Cuando no estás tú, el motivo es el positivismo, los mensajes de autoayuda, el individualismo... Cuando tú apareces vestido de Navidad, es la reunión familiar, las buenas voluntades, la solidaridad... Suena bonito si fuera real. Si fuera cierto, los políticos que nos gobiernan se concentrarían en las puertas de las cárceles para ingresar voluntariamente, se encargarían de cumplir y modernizar la constitución, harían por construir una realidad democrática escuchando a su sociedad, derogarían todas las leyes impuestas tanto en educación como en servicios sociales, haciéndolas públicas y exigiendo la máxima calidad, respetarían los derechos fundamentales y no permitirían personas sin techo, desahucios, ni víctimas de este terrorífico sistema capitalista que va degollando cabezas sin remordimientos.

Diciembre, un mes con una larga historia de celebraciones, desde los romanos, germanos, incas... hasta que te tomaron en sus manos los cristianos. Celebrando en ti la Navidad “nacimiento de Jesús de Nazaret”, Christmas “misa de Cristo” o en alemán Weihnachten “ noche de bendición”, festejándo el 25 de diciembre. Trasladándose no solo a cristianos creyentes, pues tan fuerte se ha consolidado que se podría decir que es tradición cultural festejar la Nochebuena, Navidad, etc. entre creyentes y no creyentes, agnósticos y ateos. Todos encuentran motivos para sentir alegria, paz y armonía en ti. Y supongo que cuando digo que el ser humano es estúpido, no me falta razón. Estúpido, sí, estúpido. Cuando uno intenta salir de ese envoltorio impuesto desde que nacemos, es una oveja negra. ¿Y cuántas ovejas negras somos ya? Aún por definir, porque se esconden, o se visten de blanco cuando les interesa.

Diciembre, sólo imaginar a Aguirre, Cospedal, Rajoy, Fabra, Zapatero, Botín, “Los Alba”,González, y un larguísimo etc, cenando con sus adorables familias, en sus lujosas casas y con sus mentes frívolas y amorales, comiendo como cerdos cochinillo,lubina, marisco, caviar, y un sinfín de alimentos de alta calidad. Al rey dando su discurso del año, mientras se embolsa nuestro dinero en su bolsillo... me da asco. Sólo pensar, en todas las familias que quisieran y no pueden reunirse simplemente por falta de medios ya no sólo por pérdidas humanas, me da tristeza. Tristeza en general por estas sociedades que celebran estas fiestas y que obligan a todo ser viviente de sus estado a celebrarla, y tristeza por la falta de solidaridad real que existe cuando unos pueden vivir del cuento y otros no pueden ni vivir de sueños.

Diciembre, ¿qué sería de ti sin niños y niñas?, ellos alimentan el espíritu de la Navidad, no por su propia voluntad, claro está. Algunos dirán que la Navidad es ilusión, imaginación, alegría y diversión para los más pequeños, y que sólo eso basta para recibir tal fecha con los brazos abiertos. Quizá no caigan en la cuenta de que una vez más manipulamos desde el inicio y pervertimos a nuestra sociedad en los comienzos en que entran a formar parte de ella. Pues no hay mayor ilusión para un niño que la que pueda construir su imaginación, y para ello prueba demostrada están los cuentos y la literatura infantil que permite a los pequeños viajar e imaginar el mundo a su manera, la construcción de juguetes que además les conduce a un aprendizaje individual y grupal. No hay mayor alegría que el aprender a vivir una vida felicitaria, y para ello debemos transformar estos valores tradicionales y de doble moral que vendemos y practicamos. No hay mayor regalo para una infancia que aprender lo que es el respeto, la igualdad, la justicia, la libertad, la tolerancia, la solidaridad... y para ello no basta sólo con percibirlos en un papel destacado, llámese ley, creencias o libros de texto. Debe forjarse un cambio del sentido de la moral, pues ya vemos lo que es actualmente en nuestra sociedad. Un cambio en el que los valores ocupen un papel destacado en nuestras vidas y en el ámbito social y educacional. Un cambio real de nuestras actitudes y comportamientos en los que predomine el respeto y la responsabilidad, poniendo en práctica todos los valores citados anteriormente.

Diciembre, en esta sociedad pervertida y perversa tu mes se corrompe, como se corrompe todo lo que esta humanidad carente de moral manipula. Me llamarán radical y otras cosas, me intentarán convencer de sus celebraciones cristianas y de su buen hacer, incluso los no creyentes lo intentarán. Pero yo como buena atea, y una ciudadana más de este complejo aglomerado social, no voy a celebrar nada, de celebrar sólo celebraría en tu mes “la hecatombe de los sueños sagrados, santuarios mofados, con el limbo amedrentados” como canto en una canción, y no quiero ni me apetece celebrar la hecatombe de los sueños humanos. 

"Polvo"

Polvo blanco, apareces sin magia y te otorgan un pellizco de felicidad aún siendo un ladrón de la voluntad.
Peligroso placer artificial  que anula la diversión natural; peligrosa amiga de la compañía social, amante en la soledad.
Sin conocerte dentro de mi te aborrezco, a ti, polvo que arde entre euforias e influencias livianas y no.
Esporádica metamorfosis que de un plumero querría erradicar... No te quiero cerca de mi.

Hay personas y personas...

Personas entre personas hablando de otras personas, que callan mensajes humillando a personas.

Personas que se creen conocedoras de las cuestiones más subjetivas.

Personas que escuchan conversaciones de otros, hacen conjeturas erróneas y se convencen de poseer la verdad absoluta ante la realidad de los demás.

Personas que elaboran juicios con fundamentos equivocados.

Personas que persiguen con dialéctica barata para derruir a sus semejantes pensantes.

Personas que imponen su manera de sentir y expresar, pues creen que es la única, la buena, la correcta.

Personas que no creen en las personas.

Personas con miedo que se defienden de las nubes.

Personas con rabia que muerden egoísmo y escupen sandeces.

Personas envidiosas que muestran su moral por encima de los demás como escudo ante la debilidad.

Personas que piensan en otras personas intentando equilibrar la desproporcionalidad de los actos que cometen..

Personas que simplemente actúan como seres simples en contextos complejos.

Personas que lloran, ríen y discuten por asuntos que desmerecen emociones.

Personas que en el fondo son personas, sienten y padecen tal cual.

Personas que quedan en silencio y encuentran la paz.

Personas que combaten  guerras internas con armas de fuera.

Personas que se equivocan y no miran atrás porque sólo esperan que el presente sea diferente.

Personas que se embarcan en un viaje sin fin hacia el pasado corrompiendo lo vidente.

Personas que creen en el amor con sangre y desean el amor en el aire.

Personas que gritan a personas, personas que riñen por rutina.

Personas con los sesos desubicados.

personas que transforman orden en desorden, provocando caos y viceversa.

Personas con cabeza de falsilla que no abordan más allá de sus reglas.

Hay personas y personas....

Y todas se componen de lo mismo.

Observatorio en mecedora.

Se  pasaba horas frente al espejo sin saber qué hacer con su pelo, en realidad, quedaban pocas partes recubiertas del mismo. Pero él, religiosamente cada día, contaba los pelos que aún asomaban por su cabeza con la esperanza de encontrar uno más en la suma. A veces incluso llegaba a coger una lupa y observaba las calvas por si hubiera alguno a punto de germinar; Lo cierto es que su cráneo no dejaba de ser una pelota casi lisa, un melocotón áspero con hueso duro.
A mi abuelo le encantaba pasar horas y horas perdiendo el tiempo en matemáticas velludas y en meditación. Se sentaba en la mecedora que daba vistas al acantilado, se encendía una vieja pipa de fumar, y con el humo dibujaba pensamientos que bailaban a su alrededor....

La necesidad de respirar

Algo extraño estaba ocurriendo aquel día, me dirigía al trabajo como de costumbre. El metro abarrotado, y ninguna nariz reconocía el olor que poco a poco iba adentrándose por los grasientos poros de la piel. Era como una fétida alfombra que invitaba al desconcierto y curiosidad de los que ahí nos hallábamos.
Al fin, alguien gritó en voz alta:

- "¿A qué huele?, ¿No huelen ustedes?, ¿Acaso no se dan cuenta de que nos están robando el escaso oxígeno que nos queda?, ¿Por qué se quedan inertes?... ¡Esto es la leche!... ¡No sabrían diferenciar la fragancia de una margarita ni en un mar de ellas!¡Os da igual beber una infusión de aguas fecales mientras se siga llamando té!"

Con un gesto seco y agresivo el hombre metió la mano en su chaqueta, la gente entre periódicos, libros, párpados legañosos, etc. Veían entretenido al personaje, pero cuando su enfado se transformó en odio, lo entretenido se convirtió en miedo. Pues aquel hombre tenía toda la pinta de sacar de su chaqueta un revolver.

- " Señor, tranquilícese"-  Dijo una mujer que se encontraba a su lado.

De repente, el hombre sacó una sartén de su chaqueta, y de un sartenazo rompió la ventana para poder respirar.

Un brebaje de muerte

Tómate este brebaje, te bajará la fiebre, me decía con su voz más dulce y desconocida para mi.
Mientras, yo al mirarle, alimentaba mi sospecha del acto de asesinato que él quería cometer. ¿Por qué querría mi muerte? Si... en el amor, las batallas no existen, no hay vencidos ni vencedores.
Cogí el brebaje, le dí las gracias como si esa vocecita suya hubiera reavivado las llamas de la atracción, y me fui a paso ligero hacia el dormitorio. Lugar que se había convertido en mi guarida...

Ensueños

No te diré aquellas palabras pronunciadas en mis labios.
No te invadiré de besos en aire y fonemas sonoros.
No repetiré amores pronunciando te quiero, sin demostrarte cada mañana, que me levanto amándote más y más.
No te echare de menos estando lejos, porque te añoro aún estando muy cerca.

Te diré que soñaba despierta, pedía deseos en parajes "naturales", en espacios pequeños, en diminutos paraísos, en infiernos elegidos, vividos, sufridos.

Anhelaba tu ser, encontrar la belleza de las pequeñas cosas que encierra el amor.
Tan poco tiempo para quererte tanto, para desearte, para cuidarte para acompañarte por siempre. Tan poco tiempo para descubrir que tú eres lo que yo quiero, necesito, complementa...
Las noches sin ti son eternas, los días huecos del tiempo en que no estoy junto a ti, y las horas pasan retrasando el reloj mientras los segundos se convierten en imágenes del pasado, recuerdos, olores, palabras... están en mi, lo guardo todo ello en mi cajita, en forma de corazón, queriéndola abrir para no cerrarla jamás.

No ulularé "te a- mo-mo", vital compromiso
No repetiré la pasión confusa de entrega,
No te invadiré con promesas en vano de realidad, sin demostrarte cada anochecer que me acuesto amándote más y más.
No me volveré cuando mi corazón sienta tu ausencia, pues ésta es la esencia de la que se ha nutrido de más.

Sigo a la deriva buscándote, buscándome... aún teniéndote cerca no te siento, y cuándo te hallas lejos te anhelo. Esperando que seas tú quien me encuentre entre la marea y el agua en calma. Sálvame de ésta soledad ensoñada, y muéstrame realidades de ensueño soñados, deseados, anhelados...

Te lo pido a ti, Amor, gran misterio incivilizado, civilizada verdad. Te lo pido a ti, Amor.

Sueños

¡Qué grande es el mundo y qué corta la vida para recorrerlo! Nuestro mundo más íntimo y desconocido, el de los sueños es el principio del camino.
Te imagino, te observo, te acaricio... te deseo en la distancia. Todo es válido porque eres como siempre imaginé. Adivino lo que piensas en cada momento, y cuando me equivoco me sorprendes gratificando mi error. Soy capaz de volar sobre los sueños de los demás y gritar al universo el amor que te tengo, aún sin conocerte. No me importa ser odiada mientras me permitan seguir soñándote. Tengo la capacidad de transformarme, siendo el polen que se esconde en tu nariz, el bocado que engatusa tu paladar, el viento que eriza tu piel al llegar.Poseo la ilusión más grande de una niña enamorada, la inocencia de una amapola recién nacida, la experiencia de una adulta soñadora...
y sueño... Soñé que soñaba dentro del sueño que soñé...
y sigo soñando.

¿A qué sabe tu sexo?

Mi sexo sabe como una mandarina,
a veces es dulce y amargo como la vida,
pero siempre se come como una clementina.

Baúl de recuerdos

Mendigamos a los recuerdos trocitos de felicidad, pues pensamos que aquella felicidad era verdadera y única. No nos damos cuenta, de que la felicidad se alcanza cuando avanzamos hacia el abismo, sin miedo a vivir sensaciones nuevas e irrepetibles, que igualmente se irán almacenando en el baúl de nuestros recuerdos. A medida que caemos en el desorden y nos desorientamos, nos aferramos al pasado y no avanzamos, dejamos de construir junto con el mundo nuestro camino. Negamos e ignoramos realidades y verdades, como son los sentimientos. Robamos la vitalidad de otros para sentirnos mejor con nosotros mismos sin dar nada a cambio, porque así entendemos la justicia.

¿Acaso estamos siendo justos con nosotros mismos? Engañarse y lastimarse no es justo para el alma, y mucho menos para el corazón. Entonces... ¿por qué ser justo con los demás? Es sencillo y complicado al mismo tiempo. Tan sencillo como abrir el baúl de los recuerdos y nutrirse de todo aquello que nos rodea, nos habla, nos susurra, nos despeina, nos orienta, nos ilumina, nos critica, nos saluda, nos conduce… y tan complicado como encontrar la forma de abrir dicho baúl.

En ocasiones se encuentra tan bloqueado, que incluso los propios recuerdos allí guardados pelean por encontrar un ápice de oxígeno, e incluso, el odio y el rencor se apoderan de ese baúl de recuerdos, haciendo de las suyas, al igual que los bombones se derriten al sol, manchando y fabricando una capa de chocolate amargo que se va enfriando hasta quedar helado. En este caso, sólo uno mismo puede descapotar esa gran mancha negra que cubre su esencia, pues… ¿qué sería de nosotros si no tuviéramos sentimientos, no vivenciásemos los momentos y no compartiésemos los caminos? Nos convertiríamos en seres inhumanos, y hoy en día eso es lo que pasa. Conviven humanos con inhumanos, dejando que a veces lo inhumano sea lo más humano. Ahora, depende de nosotros tomar un camino u otro. Abramos el baúl de los recuerdos, y no nos cansemos de guardar lamentos, pues después siempre vendrán grandes momentos.

Moluscumano

Soy profesora de biología, mi especialidad es la reproducción de los moluscos, a veces llego a pensar que soy uno de ellos y consigo llegar a un estado sobrenatural, ni el ser humano puede conseguir tal orgasmo en mí.

Me dedico a construir un gran mantel de seda púrpura alrededor de mi vida, para evitar las impertinencias de mis pequeños aprendices. Todos los días me invento un simulacro-¡Fuego, fuego, salid en fila y despacio!-, lo suelo hacer media hora antes de que puedan salir al recreo a gritar y joder mi espacio vital, mi amante siempre huye cuando desaparece el silencio. Así que de esa forma no tengo que soportarles durante la hora entera y además refuerzo el comportamiento en grupo ante una situación de peligro.


Me gusta llevar esta vida de caracol, por donde paso dejo mi rastro, y siempre puedo esconderme cuando algo me asusta. Me da miedo pensar que realmente debería ser un gran molusco, húmedo y blandito y no un mamífero seco y débil ante los demás. Débil porque no encajo en el puzzle de esta sociedad. Seguramente seré la última pieza que falte para el funcionamiento de la mente humana o para ser una especie única por ahora.

¡Qué tonterías! ¡Todos piezas de un puzzle! Aunque así fuese ¿Cómo sabemos si encajan correctamente las piezas de un puzzle? En mi opinión, encajan durante un tiempo, después uno se da cuenta de que esa no es la pieza que debe ir ahí, pero tampoco encuentra la pieza perfecta. Así que nos conformamos en construirlo como podemos, intentando hacer una imagen bonita, pero sin llegar a ser extraordinaria, insuperable.

Esa es la lucha de cada día con mis estúpidos e ignorantes alumnos de clase media-alta, intentar ponerles un fondo bonito a sus mentes. Mentes valoradas sólo en lo material, físico; sin valores morales, éticos y con muchos valores de desigualdad, racismo y prejuicios.

Así que aparte de envolverme en seda natural para evadirme de todo lo que no soporto, intento construir o contribuir en la construcción de un mundo un poco mejor. Al menos en lo que se refiere a sentir y comprender el dolor y la tristeza que conviven con nosotros, y a valorar y discernir la felicidad entre todas les cenizas que va desechando ésta gran máquina de última generación que es la sociedad.
Así que cómo te iba contando, una vez fui con mis ratas de laboratorio a vendimiar, para que pudiesen observar el trabajo y el esfuerzo que conlleva. No pudieron verlo, porque estas ingenuas ratillas se quedaron dormidas tras una larga noche de juerga, en la que yo, afortunadamente, me acoplé. En ese momento, en esa habitación me sentí como una vieja cachonda con un grupo de viciosos jóvenes, que me veían como una mujer atractiva, interesante, modelo a seguir.

Una mirada, en particular, me supo transmitir lo que sentía hacia mí, y fue una sensación tan inesperada que sin saber cómo actuar, me bebí tres copas de ron en cinco minutos. Necesitaba sentirme otra persona y volar sólo por una noche, volver a sentir emociones que desde jovencita no sentía.

No me preocupaba que fuese alumno mío, sólo me quedaba una semana de curso, y un concepto por explicar –“La placenta”- así que decidí seguirle el rollo.
Le cambié de imagen en mi mente, era un gran molusco que sabia hablar y razonar. Por fin, empezaba a cumplirse mi sueño, poder tener un orgasmo molusco con ser humano, integrado todo dentro de mi seda y obedeciendo mis órdenes, las órdenes de una maestra en todos los sentidos para mi pequeño “moluscumano”. Y así fue, como me aficioné a salir con chicos jóvenes, ellos ven en mi lo que otros no ven. Me siento “realizada” enseñándolos a meterme un dedo por la vagina y siendo la primera mujer a la que tocan y estrujan los pechos, besan y saborean los pezones, acarician y dan forma al cuerpo y penetran con delicadeza, porque quieren hacerlo bien. Mientras tanto, yo, a parte de enseñar, que es vocacional, gozo muchísimo en mi profesión.

Camino de caminantes sin rumbo

Camino de caminantes sin rumbo, de la duda, de la inocencia, de la ignorancia, del saber...
Caminos dibujados, señalando principio y fin, infinitos caminos...
Vivo el momento y recuerdo el pasado, imagino el futuro y me sucede de repente una tormenta, ¿qué sucede?, siento que me hundo y pienso en mis posibilidades, puedo flotar o nadar hacia la orilla de los valientes. Debo tomar una decisión.
Bajo el agua todo es silencio, tranquilidad y oscuridad; si floto me mezclaré con el conjunto de desechos de este injusto mundo; y si nado hacia la orilla de la valentía, será para reiniciar una y otra vez mi camino, mi vida.
Elijo el camino de los buscadores de tesoros, de los caminantes que no se rinden, los que nadan hacia el infinito buscando una piedra, un diamante, un tesoro, su estrella, su luna, su felicidad. Yo buscaré el bien que se encuentra en todas las mentes del ser humano, con la diferencia de que sólo deseo sentirme orgullosa de algo cuando llegue mi hora, cuando la tormenta me arrastre hacia la noche eterna.
¿Quién es esa tormenta, ese destino, el azar, la injusticia...? Ese eres tú, "Dios", cada uno de nosotros te lleva dentro de él, para unos haciendo el bien, para otros haciendo el mal. Pero... ¿A qué llamo mal o bien?.
El bien únicamente es caminar y dejar caminar a los demás, ayudándonos los unos a los otros a no tropezar, a salvar vidas, almas secuestradas en los mares de llantos, a encontrar un fin por el que luchar conjuntamente...
Vivimos una misma vida, en el mismo tiempo, en un mismo mundo, en el único universo, con el mismo rayo de luz, las mismas estrellas, la misma esperanza, la luna llena, menguante... Y es que en esta vida cada uno elige su camino sin conocer su destino, sin conocer cómo soñará eternamente, ni cuándo la noche se apoderará de nosotros.
Conocemos y aprendemos cada día cosas nuevas, pero todo se convierte en una máscara de nuestras mentes, de nuestro conocimiento. Nadie conoce lo que cree conocer, nadie sabe ni se explica por qué siempre ese "Dios" nos aleja de quienes tanto queremos, obstaculiza nuestro camino, nos hunde en pozos de lágrimas, nos clasifica según le parece, nos hace tropezar con sus piedras de hierro, nos hace ignorantes... Y es que las cosas ocurren porque tienen que ocurrir, sin razones ni explicaciones. Tenemos que seguir adelante, siempre caminando hacia el futuro, esperando lo más terrible, el fin, pero disfrutando el momento, viviendo lo más feliz posible, ayudándonos los unos a los otros, dando lo mejor que tenemos, enseñando lo que sabemos lo mejor posible, dejando atrás esas mentalidades medievales, hipócritas, falsas, ambiciosas, esa vida injusta, desigual... Dejando atrás el egoísmo, olvidando que "Dios" es alguien, un ser sobrenatural que nos ayuda, olvidando su existencia, creyendo en nosotros mismos y en nuestras posibilidades, creando cada vez mejores personas, haciendo de este equipo (el del ser humano) la igualdad, jugando todos un mismo partido, un partido amistoso con un mismo balón (la bola del mundo) cuyos únicos espectadores sean las estrellas, los planetas, las galaxias... Y en donde nuestro único enemigo sea el odio, la envidia, el egoísmo, el dinero, la avaricia...
Y sé que esto es muy difícil, porque hacemos de nosotros imperfecciones, ni "dios" ni nada podrán nunca cambiarnos, ni borrar nuestro destino. Ya que lo único permanente que tenemos es el aire, el agua, el sol y la Tierra; Y esos son realmente los únicos "dioses" que existen, los cuatro únicos "dioses del universo", y cuando estos nos abandonen, no seremos más que cenizas olvidadas en el recuerdo de aquellos que nos pudieron conocer.

Como una cantimplora

Palpita más deprisa,
como una cantimplora rota
voy perdiendo la esencia gota a gota,
como el tic tac del reloj
van cayendo en mi interior.

Tengo miedo de quedarme vacía,
dejar de sentir sería
como ser una marioneta posada
en la nube de la soledad.
He pensado en varias soluciones
primero, fue rescatar la esencia en una jarra
pero ésta sólo llevaba agua.

Así que pensé y pensé,
una nueva idea encontré,
taponé la herida sobre el estigma del llanto.
Mi esencia estaba ahí
enlatada como una sardina,
pero ésta empezó a mover sus espinas,
y volvieron a derramarse las gotas de vida,
que harían convertirme en un ser infernal.

Hoy, mientras mis pies besaban la esencia de mi ser,
he comprendido lo que debo hacer,
he fabricado un cohete de recuerdos parcheados,
los he cosido con la aguja del amor e hilo de esperanza
junto con las lágrimas derrochadas lo he bebido,
y ahora... sólo tengo que esperar,
porque supongo que todo tiene su final.

Única noche

¿Sueñas? y fue cuando de repente abrí los ojos y te volví a ver. ¿Dónde estoy? ¿Es tu cama? Parece mentira que fuera ayer cuando te conocí.
Era un día de esos amargos, en que mi cuerpo no tenía ganas ni fuerzas de salir, pero que debía hacerlo por cumplir a un compromiso.
Todo era normal, fui a cenar con mis amigos y después nos tomamos unas copas. Y allí en ese oscuro lugar te vi.
Me buscabas con tu mirada y con tus brazos, yo me resistía y te esquivaba como podía. Al principio eras suave y cuidadoso con tus movimientos, estabas cortado y yo sabía que llevaba ventaja. Me reía y te observaba.
El bar iba perdiendo bailongos y bailongas, y nos iba quedando más pista por la que escurrir nuestros cuerpos. Me pisabas torpemente, nos sonreíamos. En cada movimiento fijábamos nuestras miradas y nos guiabámos para ejecutarlos. Poco a poco eran más bruscos y pasionales, me tirabas del brazo hacia ti y chocaba contra tu pecho, a la vez que me sujetabas con el brazo la cintura. Nos presionábamos pierna con pierna e intentaba al mismo tiempo mover eróticamente mi gruesa cintura. Parecía tener resultado, porque tus movimientos cambiaban, agarrándome con ganas, estrechándome contra ti, notando el cinturón de tu pantalón clavándose en mi vientre. La pista de baile era libre para nuestros pies, y la música era un regalo a esas horas de la noche. Éramos invencibles, imparables, chirriantes e incluso groseros, pero estábamos disfrutando del baile, del lugar, de nosotros mismos. Sin complejos, nos tropezábamos, incluso nos caíamos. Era gracioso y excitante. De repente nos apagaron las luces y sólo quedábamos tú y yo, fue un cruce de miradas y nos volvimos a agarrar, bailando el silencio del lugar. De buenas maneras nos echaron, y en el aparcamiento entre coche y coche seguíamos el valse del cortejo. ¿Dónde vamos? -A bailar. Y entonces llegamos a tu casa, pusiste música y me pediste de nuevo la mano. Nos dimos más que un baile.

Sueño y Realidad

¿Quieres ir a tomar algo? No
¿Vamos a dar un paseo? No, sólo saldré contigo donde podamos estar juntos sin tener que hablar contigo.
Entonces… ¿Quieres venir a un concierto?, No, sólo iré contigo cuando tú y yo no seamos nosotros, vivamos otra vida y estemos en otro lugar.
¡Pues, vamonos de viaje!, No, Sólo aceptaría si pudiésemos viajar sin movernos, trasladándonos a un paisaje, época, vida diferente. Pero sólo por unos minutos.
¿Vamos a un museo, y veremos lo que otras civilizaciones construyeron?, No, no sólo quiero verlo, quiero sentirlo, quiero ser la protagonista de esa civilización.
Es la hora de comer ¡vamos, te invito a comer! tú eliges. - No, no tengo hambre, aunque elegiría lo alto de un edificio acristalado con vistas al mar, una gran terraza donde tomar una copa de cava y un canapé de langosta. Mientras tomase mi canapé escucharía una dulce melodía, y un hombre atractivo y joven susurraría una canción, mi cuerpo se estremecería y justo en ese momento sonaría el teléfono.
Entonces, dime cariño, ¿Dónde quieres ir?, Quiero irme de aquí, aislarme por momentos, vivir una aventura, o un romance, o quizás prefiera que me persigan para asesinarme. ¿Qué quieres decir, me dejas?, no, o sí, a lo mejor unos instantes no lo sé. Tendré mucho trabajo, casos que resolver, vidas que recordar, e incluso una vida por realizar. Conoceré mundos desconocidos, realizaré viajes peligrosos, pisaré la luna y descansaré en una isla desierta, repleta de cocos y socorristas guapos y corpulentos. Seré una gran princesa y siempre mostraré mi hermoso perfil. Iré a grandes galas y seré portada de importantes revistas y periódicos.
¿Puedo acompañarte, mi amor? Eso depende de ti, de que puedas compartir lo mismo que yo y podamos sentir cosas parecidas. Si eso ocurre, será que hemos viajado juntos, y si no, habremos viajado por separado para volvernos a encontrar y así poder comentar cómo lo hemos vivido cada uno.
¡Venga, recoge tu abrigo cielo, que la sesión va a empezar!

Angel de amor y tristeza

Hace poco conocí a un niño, a un adulto, a un ser especial. Un mendigo de amor que tiene vergüenza de llorar, un bebé con miedo a nacer, un hombre con miedo a ser él.

Hace poco hablé con un adolescente que empezaba a sentirse vivo, y que ayer descubrí me convirtió en ángel. Ángel de amor y de tristeza.

Hace poco alguien especial me preguntó: ¿Sabes algo de filosofía? Y entonces… empecé a recordar, que había un filósofo que me hacia pensar y con quien pude compartir pensamientos, nutrirme de sus desalientos. Aprendí a dejar fluir los sentimientos y aparcar temporalmente los miedos. Gracias a un niño, a un adulto, a un mendigo de amor, hoy voy a compartir ideas que espero nos hagan reflexionar sobre nosotros mismos.

Hace mucho conocí a un filósofo, que negaba la existencia de Dios. “Existencialismo ateo” Según este filósofo, el único fundamento de los valores es la libertad humana, y no puede haber una justificación externa u objetiva para los valores que uno elija adoptar. No hay tesis “verdaderas” que nos digan lo que todos los seres humanos deberían ser. Lo único que hay es la Libertad Humana. Estamos condenados a ser libres. No hay límites a nuestra libertad, excepto el que no somos libres para dejar de ser libres. No existimos gracias a Dios, ni a nada, simplemente nos encontramos existiendo, y es por eso que tenemos que decidir qué debemos hacer con nosotros mismos. Para Sartre, el filósofo ateo existencialista, la consciencia (ser para sí) tiene necesariamente un objeto (ser en sí). Es siempre consciente de algo que no es ella misma. Sostiene que es igualmente consciente de sí misma y así distingue por necesidad entre ella misma y su objeto. Esto guarda relación con nuestra capacidad de hacer juicios acerca de tales objetos. Podemos hacer juicios tanto negativos como positivos. También es curioso el concepto de este filósofo y la “Nada”  “La nada está en el seno mismo del ser, en su corazón, como un gusano”. Pero el papel crucial de la nada consiste en establecer una relación conceptual entre la consciencia y la Libertad. “Libertad de suspender el juicio”. “La noción de deseo envuelve el reconocimiento de la falta de algo, al igual que la noción de acción intencional”. El poder de la negación es, pues, la misma cosa que la libertad, libertad de pensamiento (para imaginar posibilidades) y libertad de acción (para intentar actualizarlas). Lo que quiere decir que ser consciente es ser libre.

Hace poco mi compañero de alma se preguntaba: ¿Por qué tengo miedo de desnudarme a mi mismo? ¿Qué es lo que pasa en nuestras vidas que lo único que nos rodea es la maldad? ¿Por qué no puedo estar con ella? ¿Es miedo a ser yo mismo?... Sartre, el filósofo ateo existencialista, sostiene que la consciencia es necesariamente transparente a sí misma. Todo aspecto de nuestras vidas mentales es intencional, elegido y sujeto a nuestra responsabilidad. Por ejemplo, Tú eliges estar triste, las emociones no son cosas que “nos sobrevengan” como se piensa habitualmente, sino modos por los que aprehendemos del mundo. Lo que distingue la emoción de otros modos de ser consciente de objetos es que intenta transformar el mundo por la magia, es decir, cuando no podemos alcanzar el racimo de uvas, las despreciamos por “demasiado verdes” atribuyéndoles esta cualidad aunque sabemos realmente que su madurez no depende de su asequibilidad. (Pondría un ejemplo más claro y personal entre un ángel y un mendigo, pero..). Así somos responsables de nuestras emociones, porque son modos en los cuales elegimos cómo reaccionar ante el mundo. Somos igualmente responsables de los rasgos duraderos de nuestro carácter. No podemos decir “soy tímido” “soy un miedica”… como si fuera un hecho inmodificable de nuestro carácter, pues esto sólo es el modo en que nos comportamos, y podemos elegir comportarnos de forma diferente.
Nuestra Libertad, y por tanto nuestra responsabilidad se extiende a todo lo que pensamos y hacemos. Cada momento requiere una elección nueva o renovada.
Hay un ejemplo que puede ayudarnos a comprender mejor lo que he escrito: “un jugador decidido a no jugar más, se enfrenta de nuevo a juegos de mesa” Nos damos cuenta de que ningún motivo o ninguna resolución pasada determina lo que hacemos ahora. A mí se me ocurre otro ejemplo: una persona que fracasa en el amor y decide dejar de arriesgar, pero se enfrenta de nuevo al amor. Ese momento requiere una elección nueva o renovada, el pasado no tiene que determinar lo que hacemos ahora.
La angustia no es el miedo a un objeto externo, sino la conciencia de la impredictibilidad última de la propia conducta de uno. La angustia, la consciencia de nuestra libertad es dolorosa y generalmente tratamos de evitarla. La auto-decepción o “mala fe” es el intento de escapar de esa angustia pretendiendo persuadirnos de que no somos libres. Intentamos convencernos de que nuestras actitudes y acciones están determinadas por nuestro carácter, situación, papel en la vida, o cualquier cosa que sea distinta de nosotros mismos.

“Ninguna persona es esencialmente nada”

La consciencia entraña en su ser un permanente riesgo de “mala fe”, pero es posible evitarla y conseguir la autenticidad. No existe un curso particular de acción o modo de vida que se pueda recomendar a otros. Lo único que hay es condenar cualquier intento de pretender que uno no es libre.

A diferencia de Freud, La tarea de lo que Sartre llama “Psicoanálisis existencial” no es buscar causas del comportamiento de una persona, sino el significado de ese comportamiento.

Debemos vivir como seres libres conscientes de nuestra libertad. Elegir auténticamente. Hacer a alguien consciente de qué está sintiendo o de cómo está comportándose no es indiferente. Cuanto más consciente se haga de su cólera o de su orgullo, más dejará de estar sólo, enfadado u orgulloso, y más capaz será de pasar a ser otra cosa. Esta es la esencia de este gran filósofo ateo existencialista.

Ejercitar nuestro poder de cambiarnos a nosotros mismos.

Ángel de amor o de tristeza
Sólo tú puedes elegir (cambiar)
Mendigo de amor.