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Te espera una sonrisa



El muñeco fue el primero en cerrar los ojos y hacerse inerte. Un par de manos levantaron el cadáver animado introduciéndolo en una encintada caja de madera, que a su vez fue introducida en una bolsa de papel reciclado y una dorada etiqueta en su centro: “Espero que te quieran”. La bolsa emprendió el viaje del balanceo tendida de una mano, al ritmo binario del paseo a su incierto destino. Como si de un aterrizaje forzoso se tratara cayó al suelo, unas pequeñas manos mugrientas cogieron la caja de su interior abriéndola seguidamente. –¡Serás el muñeco más querido del mundo!- dijo una voz blanca en bajito mientras lo abrazaba.

a.C





“Esperó hasta dormirse y soñó con otra Navidad”, terminaba el villancico propuesto por mi dulce miope profesora de piano. Me daba lástima decirla que soy atea practicante. Esto quiere decir que no celebro este tipo de fechas que parece te obligasen desde cualquier vértice de la pirámide social. Estudiando en el colegio te lo embutan en sus manifestaciones invernales con los villancicos, los disfraces del belén, los arbolillos punzantes en las ventanas de las aulas; si caminas por cualquier avenida eres deslumbrada por las luces, el consumo en pleno apogeo y los gorros de un señor gordo barbudo. La pedí un villancico del sigloIII a.C. No conocía ninguno.

Horizonte sordo




Recluida en el pozo seco, pronto se callará el eco de la sabiduría humana, se acerca con mímica esa tormentosa música de violines desafinados y cellos pizzicato que desprende su cuerpo arrugado y desnutrido. Comienza la orquesta con grandes platillos anunciando adopciones, rezos, lamentos y donaciones. Las tubas y otros vientos transportan con cierta sintonía el aliento del dinero con la mirada perdida en otro horizonte. La canción más triste de un lugar llamado suerte. Su rostro en una fotografía de agradables tonos de luminosidad, mientras la inanición de los sonidos acaba de sofocar esos sollozos hambrientos de necesidad vital para vivir. El mundo interpreta su marcha fúnebre.

Llámame Soledad




Hoy parece que ella tiene la voz todavía más dulce que ayer, las mejillas sonrojadas y el torso fino luciendo lunares en clave de sol. Sus labios resecos recién despertados buscando los míos donde zambullirse y chapotear o una lágrima de tobogán. Hoy parece que quisiera despedirse, como si ella fuese mortal. Luce sedas transparentes y pasea por la sala de estar como intrigada por mi malestar. Con disimulo me pongo a desayunar pero antes la invito a sentarse en el sofá, como de costumbre ella mordisquea mis croissant y bebe mi café. Desearía poder nombrarla algún día, el día en que ella quiera estar presente, quizá el día de mi muerte.

Ser tú misma





Deberías airearte un poco, salir con los amigos, brindar por la vida aunque no sea el cuento que creíste cuando la inocencia abrumaba tu alma. Deberías respirar la ciudad en sus recovecos, eternizando en tu álbum de recuerdos esos lugares donde la belleza vislumbra la calma, y la razón se olvida de latir. Deberías dejar de ser tan condescendiente con las causas ajenas, no digo que dejes de serlo, simplemente convertirte en observador de armadura y escudo, no padeciendo el dolor ajeno como propio. Deberías saborear el dulzor prosaico de la sencillez en lo complicado de la vida. ¡Deberías ignorarme y ser tú misma!

Oh Autoridad




Como un bigote a lo antiguo, debajo de la nariz decía la muchacha de ojos efervescentes. No era corpulento, alto ni atleta; tampoco era suelto en palabras ni esbozaba sentimientos en su rostro. Instruido en obedecer y acatar normas por muy desproporcionadas que parecieran. Ella entre la multitud que normalmente acudía lo miró, instante en que su brazo se alzaba sobre el cuerpo de alguien, no sé quién. Gritó, corrió a socorrer y frenar la ira de aquel salvaje bigotudo de uniforme y porra. Pero quién empezó preguntaron a su lado; empezase “alguien” o no, no es relevante. Él lleva ley y orden en su pecho pero no conoce integridad, respondió.

Yo También





Ella no tiene habilidad ninguna para recogerse el pelo, este siempre consigue escapar haciéndome cosquillas en el vientre. Me encanta la dulzura con la que comienza a succionar suavemente mis pezones, perdiéndose en espiral por las aureolas como si cada noche hubiera descubierto un planeta nuevo en mi galaxia lunar. Navega con su lengua espacial hacia mi monte de venus, lo recorre, lo explora. Ella gime y yo también. Su castaño pelo liso se convierte en un telón que separa una estrella de otra. Es en ese mismo instante cuando se incorpora resplandeciente y con esos labios afrutados se hace una coleta alta y dice: “Quiero ser madre contigo”.

Seguiremos defecando en el 2014

Con la llegada del 2014 se abre nuevo capítulo para las cagadas de nuestros dirigentes. Cagadas no inocentes de decisiones erróneas, sino cagarrutas bien echadas sobre los ciudadanos y ciudadanas que vivimos en, entre y de la mierda que emana por doquier.

A veces ir al baño y defecar produce una sensación gustosa parecida al orgasmo. Y nuestros políticos son los más orgasmizados de todo el planeta. Júntense banqueros, borbones, duques y duquesas, curas, monjas, obispos,arzobispados, diputadas y diputados... follando putadas y llenándonos de hijos bastardos y bárbaros de nombre leyes, normas y reformas "democráticas" de apellido.
Esta gran familia del progreso que defeca en nuestros derechos utilizando la Constitución, la Declaración Universal de Derechos Humanos, los decretos y reales decretos como papel higiénico. Obtura las tuberías del subsuelo, donde los ciudadanos y ciudadanas sobreviven e intentan desatrancar con intentos fallidos. ¿Donde defecamos las personas del subsuelo? Sobre nosotros mismos riendo las gracias de los de arriba, viviendo sus normas y aceptando que el hedor a mierda, sea el hedor de la vida felicitaria que anhelamos, buscamos, perseguimos...

Si, si... ¡qué pesimista, qué radical, que demagoga, que absurda soy! No os quito la razón. Aunque más esperanzadora es mi idea que la de muchos y muchas, cuando digo que del subsuelo se alimentan los de arriba, y que es hora de que subamos a por lo que nos han arrebatado, que es mucho más que el amor cuando se trata de dignidad. ¿Que es el amor si no tienes dignidad?¿Qué es la dignidad en ausencia del amor? Y de más que amor trata todo este enrollo de cesiones y desfalcos morales.

Defecamos en el concepto orinando sobre la esencia, nos secamos diciendo que amamos a numerosas personas. Defecamos encima de la responsabilidad y ahí están los gobernantes tiranos. Defecamos encima de los Derechos Humanos e imperan las religiones. Ahí está el error, si la razón fuera la mano del amor, el mundo sería distinto.

Estamos demasiado contaminados, los desechos acumulados a lo largo de la historia han atrofiado el sentido de nuestra existencia. Ahora esta se concentra en mirarse el ombligo y defecar donde defeca el resto de personas, sin preguntarse por qué la existencia es cómo es. Nos encontramos con nuevos diseños de vida, pensamientos opuestos o divergentes a los existentes ¿y qué hacemos? Defecar de nuevo encima de ellos, porque modificar lo que existe conlleva un gran esfuerzo neuronal y cambio de transmisiones. Construir puentes distintos sin utilizar cemento es llamado "Utopía", y pensar que algún día el ser humano despertará del sueño amargo en el que vive se llama "Ingenuidad". Al igual que un niño o niña, ingenuo, ingenua del mundo en el que desde los inicios toma biberón de diarrea social.

Aceptación de la violencia social como forma de vida natural, adaptación al medio explotado y contaminado, aprobación de la corrupción como instinto añadido en el humano, resignación resolutoria inhumana, defecación atómica de la humanidad sobre la humanidad... En definitiva, sociedades avanzadas que retroceden en su origen de base, evolucionada en atentar contra su misma especie a través de la desigualdad, la injusticia, la doble moral asesinando derechos y libertades, arrebatando la dignidad de las personas que también forman parte del aglomerado Ikea en el que vivimos, convivimos y sobrevivimos (aunque gran parte no lo consigue).

Defecamos sobre el mantillo de las antiguas civilizaciones sin sembrar nuevas semillas. Aramos las mismas tierras de raíces profundas donde a  veces comienzan a nacer hierbas vigorosas, coloridas de fragancias libertarias. Es entonces donde el frío del capital y el poder enraizado por los siglos golpea y marchita todo ápice de "regla de la selva", porque aunque las reglas de sentido común y respeto puedan acercarnos a esa vida felicitaria que anhelamos, preferimos la falsa alegría de que vivir hoy en día ya es un privilegio del cuál debemos estar agradecidos. Agradecidos de que el mantillo donde se construyen las catedrales demócratas y de libertad religiosa, nos ha concedido vivir con el mínimo de derechos que merecemos, ignorando los que nos son inherentes como humanos,  defecando con doble ración sobre mujeres, minorías y personas desfavorecidas.

Vivir, trabajar, crecer, caminar, aprender, amar, morir... con dignidad, se confunde con vivir para trabajar, aprender para producir, caminar para obtener, amar para crecer... después de conseguido esto poder morir con dignidad. Una vez más una montaña de estiércol humeando sobre la dignidad humana. La autonomía se convierte en un ejercicio de no libertad. Amnesia global en gobernarse a sí mismo, ser responsables de nuestras acciones y por lo tanto ser seres libres. Para esta humanidad la dignidad es un derecho ciudadano súbdito del personal que nos maneja y nos extermina con un solo "tiro de la cadena". Mientras en el subsuelo alquilamos, compramos casas creyendo que eso es la emancipación del ser humano, y que llevar una vida productiva económicamente hablando nos da la dignidad. Otro error básico que nos introducen con pañales, ignorando que la dignidad del ser humano es un derecho inviolable y un auténtico ejercicio de libertad y respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás. Ausencia o exceso de esta produce tiranía, esclavitud, desigualdad, injusticia, genocidios, abandonos... Los que poseen exceso de dignidad  se creen con ciertos privilegios para llevar a cabo la tortura atroz sobre los demás mortales.

Amor ¿altruista o egoísta? En mi ignorante opinión, con exceso o ausencia de dignidad claramente egoísta, en su justa medida de dignidad altruista. El amor es una actitud que da paso a los sentimientos, emociones y significados del mismo. Si en nuestra experiencia defecadora la existencia de dignidad es un objetivo a conseguir, el amor será otro objetivo al que conquistar. Aquella experiencia libre de conquistas autónomas, responsables, de respeto y con respeto hacia nosotros mismos indican una dignidad inherente y llevada a cabo con naturalidad, por lo tanto un amor distinto al que se practica hoy en día. ¿Cómo podemos hablar de amor por amar a una pareja, hijos o hermanos si nuestro conjunto sufre y muere de frustración y asaltos constantemente? ¿Acaso hay amores que matan como dice el refrán, o es que cuando se carece de amor sólo importa la vida del opresor?  No confundamos el altruismo egoísta de la religión con el amor en su estado puro, libre y sin leyes restrictivas. El amor no entiende de torturas, guillotinas ni pistolas. El que dice matar por amor a la humanidad, miente o confunde su exceso de dignidad con el amor hacía esta. Como expliqué antes quien se cree con privilegios y actúa de un modo nocivo, es aquel que ha distorsionado con grandeza su dignidad, creciendo y creciendo la misma a consta de la dignidad de los demás.

Si en el subsuelo esperamos a que nos devuelvan la dignidad mientras nos alimentamos de sus ladillas, estamos muy equivocados. No sólo son pobres los que ni siquiera de los restos se pueden alimentar. Las ratas de este planeta terrenal gobiernan los estados, pocos claros quedan ya por no decir ninguno. Nosotros, que no somos ratas pero deseamos llegar a serlo, somos muy pobres en amor y dignidad. Tan en el umbral de la pobreza nos encontramos que no somos ni conscientes de nuestras carencias humanas. Nos produce extraño amor y apego un smartphone, consola, televisión con wifi... sin embargo nos produce rechazo la verdad, el cambio hacia una vida más felicitaria y justa, las protestas y exigencias hacia las ratas... El miedo a lo desconocido es mayor que la violencia conocida. Enfermedades varias y tristeza (no siempre en todos los humanos) la pasividad y la poca conciencia humana que nos rodea.

Las ratas seguirán defecando sobre nosotros, los humanos seguiremos defecando donde nos ordenen, obedeciendo la santa norma de hacernos más ignorantes y deshumanos. Por lo tanto ¿seguiremos defecando en el mismo lugar impuesto desde hace siglos en el 2014? La lucha vista así es una "utopía" porque el ser humano ya no tiene la dignidad mínima para amarse a sí mismo y limpiar de los mortales las ratas fabricantes de valores inmorales que parecen inmortales.





Querido Rey de España


Soy una ciudadana española que no cree en los Reyes Magos ni en la inocencia de los reyes de ningún lugar.

Los políticos más representativos de esta nación dicen que es usted necesario e imprescindible para el progreso de esta joven democracia que tiene la misma edad que yo. Es curioso, porque opino que tuve mucha suerte de vivir en una democracia que hoy no existe.
El pasado se ha descubierto y nos ha mostrado la farsa y el montaje que usted nos hizo creer.
¿Por qué no te callas? Lo transformaría hacía usted de otra manera ¿Por qué no se va? Abdique señor Rey, y con usted llévese a los usurpadores y amantes que viven de las personas que hacen posible que usted viva como un Rey, el pueblo español.

Querido Rey, hace poco un vídeo sobre la familia real se hacía viral por las redes sociales e internet. Un vídeo que titulan algo así como “las verdades de la corona española que en España no quieren que se sepa” y que se ha censurado en este país. Y ya sabe, ese título ha sido como un “bocachancla”. Sale usted muy bien junto a ese elefante y en la foto grupal de familia. Fuera de entrar en el debate moral de esas cacerías de lujo, o en sus escarceos amorosos con princesas… (Sería perder el tiempo) somos conscientes de la educación que usted recibió de dictadores, así que moralmente usted tiene nulidad. Centremos esta carta en pedirle sólo un deseo: ¿Por qué no se va?

Este país que por desgracia se llama así mismo “España de pandereta” gasta millonadas en usted, su familia y su bienestar. En defensa y armamento militar… se lo comento pues usted es el Jefe del Estado, aunque ya lo sabrá. Nosotros, los ciudadanos que le mantenemos a usted y su familia, sabemos que está fuera de la ley, y por lo visto toda su familia también, aunque ahí si que la constitución no dice nada de ser inviolable, supuestamente sus hijas e hijos son ciudadanos como nosotros y nosotras ante la ley. Es cierto que en la práctica somos diferentes, no sólo en la práctica judicial, en la práctica ética también. Ustedes deben leer una biblia distinta, o un Corán diferente. Digo esto por lo mucho que les gusta besar crucifijos, ser la imagen del héroe de España y pecar a lo grande sin ser justiciados. Qué más da, es lo que tiene esta doble moralidad a la que también nos han educado.

Querido Rey, supongo que a sus oídos, ojos y sentidos por los que percibe el mundo, habrá percibido la decadencia política que sufre su nación; se habrá percatado de la tasa de paro que afecta a una parte importante de su país; habrá escuchado los índices de desahucios y las leyes que protegen a los ladrones y desprotegen a las y los obreros; habrá llegado a su nariz el tufo de la baja calidad de vida en la que estamos sumisos, viviendo de pensiones de nuestros abuelos o abuelas (quién tiene la suerte), familias enteras sobreviviendo con lo que usted gasta en pasta de dientes; habrá oído y aprobado con silencio los recortes que se han hecho en sanidad, educación y en todos los ámbitos que competen a la administración pública; sabrá cuántas personas enfermas han dejado de tomar sus medicaciones para poder alimentarse; habrá oído retumbar las víctimas que ya no están entre nosotros, víctimas que no sacan a la luz porque no les interesa; habrá leído en numerosas ocasiones testimonios de su pueblo arruinado y deprimido; habrá visto con sus propios ojos la voz de los ciudadanos y ciudadanas tomando las calles en defensa de estas políticas antisociales, antidemocráticas y en contra de esa constitución por la que juró democracia y cumplimiento. Habrá visto, oído, percibido, atendido… todos los desprecios que vive hoy quién le mantiene a usted y su familia. Estas leyes inconstitucionales que aprueban, por las que el pueblo exige se eximen, deroguen, se extingan en el olvido e incumplimiento; habrá sabido cuál ha sido la respuesta, otra ley anticonstitucional, sancionando al pueblo que se expresa en libertad, pacífica y democráticamente. Tiempos que se parecen más a los tiempos que usted vivió como adolescente aprendiz de su maestro Franco. Ser Rey no es sólo aparentar ante la prensa ser una buena persona, es tener actos que lo demuestren. Usted tiene la capacidad de Sancionar y promulgar las Leyes; Convocar y disolver las Cortes Generales y convocar a elecciones en los términos previstos en la Constitución.; Convocar a referéndum en los casos previstos en la Constitución; Proponer al Congreso de los Diputados el candidato a la presidencia del Gobierno, nombrarlo y cesarlo, en los términos previstos en la Constitución; y un largo etc. Usted sabe que se ha incumplido y se incumple la constitución a la que tanto se aferran cuando les interesa a ustedes la familia real y a los gobiernos de turno. Usted sabe que el pueblo español es sumiso, cobarde y aún vive acostumbrado al servilismo. Usted sabe que la libertad se compra y por ello nos quiere a la mayoría presos de este engaño que es España, patria querida, querida sólo por los que aguantan y aguantan lo que nos echen, despreciada por todos ustedes y por ti, rey de España, el primero.

Querido Rey, ¿recuerda usted la lectura de “El Principito”? Quiero recordarle un capítulo en el cuál este llega a un planeta donde lo habita un Rey, que al ver llegar al Principito exclama “ ¡aquí tenemos un súbdito!”, el protagonista se pregunta cómo puede el monarca haberle reconocido si nunca le había visto, y entonces hace una reflexión muy lúcida “Ignoraba que para los reyes el mundo está muy simplificado. Todos los hombres son súbditos.” En ese mismo reino, donde el monarca se sentía tan orgulloso de por fin ser rey sobre alguien, intenta sobornar con títulos de poder al principito a cambio de que este se quedara en su planeta, así que le sobornó adjudicándole el papel de ministro de justicia. Allí no había a quién juzgar así que el Rey dijo lo siguiente: “Te juzgarás a ti mismo. Es lo más difícil. Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo, que juzgar a los otros. Si consigues juzgarte rectamente es que eres un verdadero sabio”; el principito por supuesto sabía que juzgarse a sí mismo podía hacerlo y que para ello no necesitaba hacerlo en su planeta, pues podía juzgarse en cualquier lugar donde estuviera, así que se marchó extrañado de la manera de ser de las personas mayores, en este caso. Ahora le hago la siguiente pregunta Majestad ¿Usted puede juzgarse a sí mismo rectamente? Si es así ¿qué veredicto o conclusión saca para seguir en el puesto donde está y seguir mintiendo, engañando, sobornando a su país que ha confiado en usted?

Querido Rey, tan sólo soy una súbdita, pero con opinión propia, con algo de sentido común y aunque me formé con la asignatura de ética y por lo tanto no he recibido los valores cristianos, creo y aseguro tener más moralidad que usted, al menos en lo que a mis actos se refiere. Sea consecuente y haga algo por su patria, abdique y váyanse usted y su familia con lo que vinieron, nada. Devuelva lo que no se merecen, hágalo por su dignidad ya que la honestidad no va con usted.

Señor Rey, si quisiera cualquier cosa, podrá encontrarme en el distrito Democracia, calle melancolía s/n. Allí somos ya muchos vecinos y vecinas, que aunque no le escriban a usted directamente, opinan lo mismo. España somos nosotros y nosotras: ciudadanos, ciudadanas. No usted ni los políticos.

Muchas gracias por su atención.

PD: Aún queda una partícula pequeña de libertad de expresión, por ello aprovecho a escribirle antes de que también prohíban las líneas escritas como medio de expresión.

Desnuda ante el Odio

Desnuda ante el odio… El caso de una Mujer de tantas mujeres...

Buenas noches, se susurrában con miradas  entre la multitud.
El ambiente era de asfixia, sudor, luces parpadeantes, música ensordecedora  (pum, pum, pum, pum…) ¡Cuántas cosas parecían tener en común!
Todo lo que él contaba sonaba tan interesante y ella era tan ingenua, que se dejaba sorprender por sus vacías y pedantes palabras.
Aprovechó su debilidad para sentirse poderoso, le tomó como si en principio fuese una niña frágil de porcelana… tonta de ella, confió. La niña porcelanosa se rompió.
Amaneció allí, no se acordaba si mantuvo relaciones sexuales, o no, pero había un preservativo encima del lavabo.
Su apartamento, como tantas veces… una pocilga donde los cerdos como él cuentan historias y apresan a sus víctimas. Ella… una más de no sé cuántas.
Qué desdichado sentimiento le invadió el cuerpo, su rostro de tonos amarillentos y diversos morados… el carmín expandido creando una falsa sonrisa de payasa… Desnuda, frente al espejo, ante el odio y la violencia de un cobarde, de un niño enfermo, de un hombre débil y trastornado…
Brotaban lágrimas en su corazón, desnuda ante el odio…

Soledad y frustración ante la violencia de un ser amoral. Persona haciéndose hombre con la violencia hacia una mujer.
Una vez fue otra mujer. Mujer castigada por una sociedad egoísta e inhumana. Perdió lo que tanto se valora en una sociedad materialista: el trabajo fijo, la pareja fiel, la familia unida, la dignidad como persona... se arrojó al mar de la búsqueda de experiencias que le hicieran feliz, pues no encontraba felicidad alguna fuera de las teclas de su viejo Clavinova. Y sin darse cuenta despertó encerrada entre cuatro paredes con un psicópata llamado hombre cobarde. El cuál le aisló de su familia, sus amigos (los que consideraba amigos y amigas), menospreciada como mujer, insultada y culpabilizada no sólo de sus problemas, alteraciones y trastornos violentos, culpabilizada socialmente por el desconocimiento y la ignorancia de lo que supone enfrentarse a un maltratador. Acusaba de robarle su creatividad cuando ella creaba algo suyo propio. Se puede robar el bolso de alguien, pero ¿cómo robar una idea que no está plasmada en ningún lugar? Obligaba e imponía el sexo cuando él quería, y si no era aceptado se masturbaba en su presencia groseramente. Golpeaba lo que tenía a su alrededor cuando su razón se desvanecía por argumentos concretos, rompía objetos y amenazaba con acusaciones diversas. Utilizaba su maltrato como arma de culpa para que esta mujer de quién hablo mantuviese la boca cerrada. Una gran nube de vergüenza, frustración, tristeza, dolor, sumisión... llevada a cuestas por una mujer que luchaba y lucha por encontrar esa utópica felicidad.

Un día la tormenta que causó el choque de nubes hizo que esta mujer gritara ¡Basta ya! y se diera cuenta del machismo, que no sólo vivía directamente, sino indirectamente por la sociedad. Acudió a la justicia, con pruebas del maltrato psicológico que había sufrido durante largos meses por un hombre cobarde. Al no tener pruebas físicas demostrables como una hospitalización, la justicia decidió que no había sufrido tal maltrato. Siendo una vez más maltratada en esta ocasión por la ley, los jueces y el poder. Como siempre, la violencia se basa en un abuso del poder,  mediante el empleo de la fuerza o superioridad de unos con el objetivo de someter a otros.

Brotaban lágrimas en su corazón, desnuda ante el odio...

Ahora, él danza libremente por las calles sin ser diagnosticado ni tratado como hombre cobarde. Ella en cambio, danza sumisamente por las calles sin reconocerle el derecho a la seguridad. Derecho que garantiza  la Constitución Española  en su artículo 17, el mismo que garantiza que la libertad es un derecho fundamental. La seguridad es uno de los tantos derechos humanos que recoge la Declaración Universal de Derechos Humanos, recogido en el artículo 3. La vida, la libertad y la seguridad son derechos inalienables, nadie nos los tiene que reconocer, conceder... pues estos son inherentes de la condición humana. Quien los vulnera,  los roba incumple y quebranta los derechos humanos despojándonos de nuestra condición humana.

En un mundo donde las reglas han sido creadas por hombres, la mujer aún tiene mucho que luchar y aguantar para ser considerada humana.Una lucha ardua contra las corrientes religiosas, las tradiciones y costumbres, el patriarcado y la familia tradicional y conservadora, contra las propias mujeres y hombres que aceptan la idea de "sexo débil" creyendo que esforzándose al máximo llegarán a ser iguales que los hombres...

No seremos consideradas iguales, como seres humanos, si pretendemos que los derechos que nos son inherentes, nos los deben conceder los hombres.



Diciembre Navidad

Diciembre, una vez más, te repites. Guardas alguna sorpresa, pero eres peor que el ajo o el hedor de un huevo podrido. La única cosa que me gusta de ti, es el día del cumpleaños de mi padre, ese día si es para festejar. Un año más con él, viéndole envejecer, pudiendo aprender de él y con él, eso me maravilla de ti, Diciembre.

Diciembre, llegas con tus galas luminosas, cargado de farsas y alimentado de un consumismo atroz, llamándolo Navidad. Te introduces en las escuelas aún con recortes, en cualquier habitáculo de la televisión, entre las hojas de la prensa escrita, en los carteles de las ciudades, en las pequeñas empresas, en las grandes multinacionales, en las mentes de las personas más desprotegidas, en todas partes. No importa, mires donde mires allí estás con tu Navidad repleto de mensajes contradictorios, los cuáles la sociedad aplaude y abraza.

Diciembre, no te das cuenta de cómo te manipulan, nos manipulan contigo. Ahora hay un nuevo motivo para no ser críticos y no pensar en todo lo acontecido en este país. Cuando no estás tú, el motivo es el positivismo, los mensajes de autoayuda, el individualismo... Cuando tú apareces vestido de Navidad, es la reunión familiar, las buenas voluntades, la solidaridad... Suena bonito si fuera real. Si fuera cierto, los políticos que nos gobiernan se concentrarían en las puertas de las cárceles para ingresar voluntariamente, se encargarían de cumplir y modernizar la constitución, harían por construir una realidad democrática escuchando a su sociedad, derogarían todas las leyes impuestas tanto en educación como en servicios sociales, haciéndolas públicas y exigiendo la máxima calidad, respetarían los derechos fundamentales y no permitirían personas sin techo, desahucios, ni víctimas de este terrorífico sistema capitalista que va degollando cabezas sin remordimientos.

Diciembre, un mes con una larga historia de celebraciones, desde los romanos, germanos, incas... hasta que te tomaron en sus manos los cristianos. Celebrando en ti la Navidad “nacimiento de Jesús de Nazaret”, Christmas “misa de Cristo” o en alemán Weihnachten “ noche de bendición”, festejándo el 25 de diciembre. Trasladándose no solo a cristianos creyentes, pues tan fuerte se ha consolidado que se podría decir que es tradición cultural festejar la Nochebuena, Navidad, etc. entre creyentes y no creyentes, agnósticos y ateos. Todos encuentran motivos para sentir alegria, paz y armonía en ti. Y supongo que cuando digo que el ser humano es estúpido, no me falta razón. Estúpido, sí, estúpido. Cuando uno intenta salir de ese envoltorio impuesto desde que nacemos, es una oveja negra. ¿Y cuántas ovejas negras somos ya? Aún por definir, porque se esconden, o se visten de blanco cuando les interesa.

Diciembre, sólo imaginar a Aguirre, Cospedal, Rajoy, Fabra, Zapatero, Botín, “Los Alba”,González, y un larguísimo etc, cenando con sus adorables familias, en sus lujosas casas y con sus mentes frívolas y amorales, comiendo como cerdos cochinillo,lubina, marisco, caviar, y un sinfín de alimentos de alta calidad. Al rey dando su discurso del año, mientras se embolsa nuestro dinero en su bolsillo... me da asco. Sólo pensar, en todas las familias que quisieran y no pueden reunirse simplemente por falta de medios ya no sólo por pérdidas humanas, me da tristeza. Tristeza en general por estas sociedades que celebran estas fiestas y que obligan a todo ser viviente de sus estado a celebrarla, y tristeza por la falta de solidaridad real que existe cuando unos pueden vivir del cuento y otros no pueden ni vivir de sueños.

Diciembre, ¿qué sería de ti sin niños y niñas?, ellos alimentan el espíritu de la Navidad, no por su propia voluntad, claro está. Algunos dirán que la Navidad es ilusión, imaginación, alegría y diversión para los más pequeños, y que sólo eso basta para recibir tal fecha con los brazos abiertos. Quizá no caigan en la cuenta de que una vez más manipulamos desde el inicio y pervertimos a nuestra sociedad en los comienzos en que entran a formar parte de ella. Pues no hay mayor ilusión para un niño que la que pueda construir su imaginación, y para ello prueba demostrada están los cuentos y la literatura infantil que permite a los pequeños viajar e imaginar el mundo a su manera, la construcción de juguetes que además les conduce a un aprendizaje individual y grupal. No hay mayor alegría que el aprender a vivir una vida felicitaria, y para ello debemos transformar estos valores tradicionales y de doble moral que vendemos y practicamos. No hay mayor regalo para una infancia que aprender lo que es el respeto, la igualdad, la justicia, la libertad, la tolerancia, la solidaridad... y para ello no basta sólo con percibirlos en un papel destacado, llámese ley, creencias o libros de texto. Debe forjarse un cambio del sentido de la moral, pues ya vemos lo que es actualmente en nuestra sociedad. Un cambio en el que los valores ocupen un papel destacado en nuestras vidas y en el ámbito social y educacional. Un cambio real de nuestras actitudes y comportamientos en los que predomine el respeto y la responsabilidad, poniendo en práctica todos los valores citados anteriormente.

Diciembre, en esta sociedad pervertida y perversa tu mes se corrompe, como se corrompe todo lo que esta humanidad carente de moral manipula. Me llamarán radical y otras cosas, me intentarán convencer de sus celebraciones cristianas y de su buen hacer, incluso los no creyentes lo intentarán. Pero yo como buena atea, y una ciudadana más de este complejo aglomerado social, no voy a celebrar nada, de celebrar sólo celebraría en tu mes “la hecatombe de los sueños sagrados, santuarios mofados, con el limbo amedrentados” como canto en una canción, y no quiero ni me apetece celebrar la hecatombe de los sueños humanos. 

"Polvo"

Polvo blanco, apareces sin magia y te otorgan un pellizco de felicidad aún siendo un ladrón de la voluntad.
Peligroso placer artificial  que anula la diversión natural; peligrosa amiga de la compañía social, amante en la soledad.
Sin conocerte dentro de mi te aborrezco, a ti, polvo que arde entre euforias e influencias livianas y no.
Esporádica metamorfosis que de un plumero querría erradicar... No te quiero cerca de mi.

Vuelo de hojas secas

Armadura de hojas secas
a veces vuela,
hojas, frutos, espigas...
Vida muerta, disecada
a veces vuela
despojándome, al desnudo...
Viento de esperanza
¡Zas, zas! duele, derriba.
Armadura de hojas secas
a veces vuela,
ramas, huesos, espinas...
no lo bastante lejos,
a mi regresa.



Sentimiento oculto que apareces vestido en sedas blancas.
El reflejo del alma rota, de un corazón cenizo.
Dueña del cementerio donde yacen todas las ilusiones.
Pareces frágil, pero eres tan poderosa...
Te gusta poseer y sembrar de heridas el sendero.
La tristeza se saborea pero tú, pena, eres amarga.
El arte se encuentra en la manera de pensar; en las pocas y acertadas combinaciones de palabras; en los iris y sensaciones del que mira y empieza a observar; del que oye y aprende a escuchar; se encuentra en los sonidos que se conjugan como en caminar, bailar, pintar, amar...
La libertad en el amor no siempre hace libres a ambas partes.
Tengo miedo, mucho miedo de tus manos en mi cuerpo,
ser esclava del tiempo.
Tengo miedo, mucho miedo de tus labios en mis besos,
ser llevada por el viento y perderme en tus adentros.
¡Bienvenido al presente, donde el día a día es aprender a caminar!
Ella...

Ella, tan a veces pequeña y ante todo persona.
Ella, que abarca la inmensidad en busca de felicidad.
Ella, tan absurda, empaña el tono que desentona.
Ella, que suena en silencio Libertad...

Hay personas y personas...

Personas entre personas hablando de otras personas, que callan mensajes humillando a personas.

Personas que se creen conocedoras de las cuestiones más subjetivas.

Personas que escuchan conversaciones de otros, hacen conjeturas erróneas y se convencen de poseer la verdad absoluta ante la realidad de los demás.

Personas que elaboran juicios con fundamentos equivocados.

Personas que persiguen con dialéctica barata para derruir a sus semejantes pensantes.

Personas que imponen su manera de sentir y expresar, pues creen que es la única, la buena, la correcta.

Personas que no creen en las personas.

Personas con miedo que se defienden de las nubes.

Personas con rabia que muerden egoísmo y escupen sandeces.

Personas envidiosas que muestran su moral por encima de los demás como escudo ante la debilidad.

Personas que piensan en otras personas intentando equilibrar la desproporcionalidad de los actos que cometen..

Personas que simplemente actúan como seres simples en contextos complejos.

Personas que lloran, ríen y discuten por asuntos que desmerecen emociones.

Personas que en el fondo son personas, sienten y padecen tal cual.

Personas que quedan en silencio y encuentran la paz.

Personas que combaten  guerras internas con armas de fuera.

Personas que se equivocan y no miran atrás porque sólo esperan que el presente sea diferente.

Personas que se embarcan en un viaje sin fin hacia el pasado corrompiendo lo vidente.

Personas que creen en el amor con sangre y desean el amor en el aire.

Personas que gritan a personas, personas que riñen por rutina.

Personas con los sesos desubicados.

personas que transforman orden en desorden, provocando caos y viceversa.

Personas con cabeza de falsilla que no abordan más allá de sus reglas.

Hay personas y personas....

Y todas se componen de lo mismo.